Estados Unidos formalizó este 27 de enero su salida del Acuerdo de París, convirtiéndose nuevamente en el único país del mundo en dar la espalda al principal pacto global contra el cambio climático. La decisión, impulsada por el gobierno de Donald Trump, marca un nuevo retroceso en la cooperación internacional para frenar el calentamiento global.
El Acuerdo de París, firmado en 2015 por casi todas las naciones del planeta, establece compromisos para limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 °C y, de ser posible, no superar los 1,5 °C. Con su retirada, Estados Unidos deja de participar en esta hoja de ruta climática, pese a ser el mayor responsable histórico de emisiones de dióxido de carbono.
Aunque China es hoy el principal emisor anual de gases de efecto invernadero, Estados Unidos encabeza el ranking histórico, al haber generado cerca del 20 % del CO₂ acumulado desde mediados del siglo XIX. Este peso histórico explica por qué su abandono del acuerdo genera preocupación a escala global.
Mientras Washington se aleja de los compromisos climáticos y refuerza su apuesta por los combustibles fósiles, China avanza en la dirección opuesta. Por primera vez, el país asiático se comprometió ante la ONU a reducir sus emisiones entre un 7 % y un 10 % para 2035, además de liderar la expansión mundial de la energía solar, eólica y el transporte eléctrico.
El contraste es claro: ninguna de las otras 194 naciones que han ratificado el Acuerdo de París ha seguido los pasos de Estados Unidos. Al contrario, el impulso a las energías renovables continúa creciendo, incluso en economías emergentes, mientras el liderazgo climático estadounidense se debilita.
Expertos y organismos internacionales advierten que este aislamiento puede tener consecuencias económicas y sociales para EE UU, en un contexto de eventos extremos cada vez más frecuentes, como incendios, sequías e inundaciones. Al mismo tiempo, el movimiento de China abre una nueva etapa en la gobernanza climática global, con un liderazgo que ya no depende exclusivamente de Occidente.
