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miércoles, 18 de febrero de 2026

  • febrero 18, 2026

La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de eliminar los límites federales a las emisiones de gases de efecto invernadero ha desencadenado una inmediata respuesta política y legal por parte de gobiernos estatales demócratas y organizaciones ambientalistas, que anunciaron acciones judiciales para revertir la medida. La iniciativa, que cuestiona el consenso científico sobre el impacto de estas emisiones en la salud pública y el calentamiento global, podría abrir una prolongada batalla legal con implicaciones nacionales e internacionales.

El principal frente de resistencia será el estado de California, cuyo gobernador Gavin Newsom aseguró que su administración impugnará la decisión ante los tribunales, calificándola como una concesión directa a la industria de los combustibles fósiles y una acción que vulnera la legislación ambiental vigente. Newsom sostuvo que, pese a los cambios políticos federales, el compromiso de su estado con la acción climática seguirá siendo permanente y activo.

La medida también generó reacciones en el ámbito político nacional. El expresidente Barack Obama criticó la revocación del llamado “dictamen de peligro”, la resolución que durante su gobierno estableció formalmente que los gases de efecto invernadero representan un riesgo para la salud pública y que sirvió como base para regular las emisiones de vehículos y plantas energéticas. Según Obama, eliminar ese marco regulatorio debilita la capacidad del país para proteger la salud de la población y enfrentar la crisis climática.

La decisión del Ejecutivo también cuestiona la autoridad de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos para regular estos contaminantes bajo la Ley de Aire Limpio, un principio respaldado previamente por decisiones judiciales. Ante este escenario, organizaciones ambientales como el Natural Resources Defense Council y Earthjustice confirmaron que presentarán demandas en los próximos días, anticipando un proceso judicial que podría prolongarse durante años y eventualmente llegar al Tribunal Supremo, donde la actual mayoría conservadora genera incertidumbre sobre el resultado final.

La nueva política elimina restricciones clave para el sector del transporte, responsable de una parte significativa de las emisiones estadounidenses, y forma parte de un conjunto de medidas que favorecen a los vehículos de combustión interna frente a la transición hacia tecnologías eléctricas impulsada en años anteriores. La Casa Blanca argumenta que la desregulación reducirá costos empresariales por más de un billón de dólares y estimulará el crecimiento económico, mientras que sus críticos sostienen que ignora los costos mucho mayores derivados de fenómenos climáticos extremos, aumento del nivel del mar, incendios forestales, inundaciones y efectos sanitarios asociados al calor y la contaminación.

Especialistas en derecho ambiental advierten que la decisión podría desencadenar una nueva ola de litigios relacionados con la responsabilidad climática, reabriendo debates jurídicos que habían quedado parcialmente resueltos tras fallos judiciales que reconocieron a los gases de efecto invernadero como contaminantes atmosféricos sujetos a regulación federal. En este contexto, la confrontación legal entre la administración federal, los estados y las organizaciones ambientales se perfila como una de las disputas climáticas más relevantes de los próximos años en Estados Unidos.

  • febrero 18, 2026

La evidencia científica vuelve a colocar al cambio climático en el centro del debate público tras confirmar que el calentamiento global incrementó la intensidad y el alcance de la dana que golpeó Valencia y dejó más de 230 víctimas, además de graves daños materiales. Estudios de atribución también han vinculado la crisis climática con fenómenos como la tormenta Filomena y los incendios forestales que devastaron amplias zonas de Castilla y León y Galicia, así como con el reciente encadenamiento de borrascas que provocó evacuaciones masivas en el sur de España y Portugal.

Pese a la acumulación de pruebas, crecen en paralelo posturas políticas que minimizan o retrasan la acción climática. Expertos advierten que ignorar la evidencia científica o aplazar la transición ecológica no solo implica desatender el conocimiento disponible, sino también poner en riesgo vidas humanas, economías locales e infraestructuras críticas.

Ante este escenario, especialistas coinciden en que es prioritario reforzar tanto las políticas de mitigación —centradas en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la transformación del modelo energético y la revisión del uso del suelo— como las estrategias de adaptación, orientadas a reducir los daños inevitables. La eliminación de subsidios a combustibles fósiles y el impulso de energías renovables forman parte de las medidas clave, en las que intervienen gobiernos nacionales y administraciones locales.

Al mismo tiempo, la adaptación cobra mayor urgencia frente a fenómenos cada vez más frecuentes y severos. La planificación urbana debe incorporar mapas de riesgo actualizados; la agricultura necesita ajustarse a nuevas condiciones climáticas; y las infraestructuras deben diseñarse para resistir lluvias torrenciales, incendios y olas de calor más intensas.

Informes internacionales, como los del Foro Económico Mundial, sitúan al cambio climático entre los principales riesgos globales. En este contexto, expertos subrayan que la respuesta política no puede limitarse a declaraciones, sino traducirse en acciones coordinadas y sostenidas. La crisis climática no solo es una cuestión ambiental, sino también un desafío de seguridad y gobernanza que exige decisiones inmediatas para proteger a la población y garantizar la resiliencia de los territorios.

  • febrero 18, 2026


Ante el aumento de los efectos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los crecientes niveles de contaminación, la organización ambiental WWF (World Wide Fund for Nature) lanzó en México la campaña “Sé un héroe Panda”, una iniciativa que invita a la población a sumarse mediante membresías con aportaciones económicas destinadas a proyectos de conservación.

Durante la presentación, la directora de la oficina nacional, María José Villanueva, destacó que la reducción del financiamiento internacional para temas ambientales vuelve indispensable la participación ciudadana. Señaló que el objetivo es fortalecer las acciones locales de conservación y asumir una mayor responsabilidad nacional en la protección del patrimonio natural.

Entre los resultados alcanzados en años recientes, la organización subrayó la eliminación de la tala ilegal en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, la restauración de más de 21 mil hectáreas de ecosistemas, el monitoreo de jaguares mediante cámaras trampa y la colaboración con empresas para sustituir empaques contaminantes.

La campaña propone donativos mensuales desde 200 pesos y busca ampliar la base de miembros en el país, tomando como referencia modelos internacionales donde la participación ciudadana es mayor, como el Reino Unido y los Países Bajos. En el marco de su 30 aniversario en México, la organización también recordó que ha movilizado alrededor de 200 millones de dólares para programas de conservación en el territorio nacional.


martes, 17 de febrero de 2026

  • febrero 17, 2026


La Unión Europea pondrá fin a una ventaja fiscal que durante años favoreció al comercio electrónico internacional de bajo costo. A partir de julio de 2026, todos los paquetes con valor inferior a 150 euros procedentes de fuera del bloque deberán pagar un arancel fijo de 3 euros por artículo, una decisión que impactará directamente en plataformas de moda ultrarrápida como Shein y Temu, cuyo modelo depende del envío masivo de prendas baratas directamente al consumidor.

Reacciones ambientales

La organización ecologista Greenpeace celebró la medida al considerarla un primer intento por frenar el consumo excesivo impulsado por la moda rápida. Sin embargo, advirtió que el cambio es limitado, ya que no modifica de fondo un sistema productivo caracterizado por la fabricación intensiva, altos niveles de contaminación, explotación laboral —incluyendo mujeres y menores en condiciones precarias— y el uso de sustancias químicas restringidas por la normativa europea REACH.
La ONG también señaló que el nuevo impuesto recae principalmente en los compradores finales y no en las empresas responsables del impacto ambiental y social.

Qué establece la nueva normativa

La regulación elimina la exención fiscal para todos los paquetes de bajo valor provenientes de países externos a la UE, aplicando una tarifa de 3 euros por producto. Con ello, las autoridades buscan contener el crecimiento acelerado de la moda ultrarrápida en el comercio electrónico y reducir la entrada de prendas que podrían contener químicos peligrosos. No obstante, la medida no afecta a las marcas que fabrican dentro del territorio europeo ni garantiza por sí sola la desaparición de textiles contaminantes.

Críticas y propuestas

Para Greenpeace, el nuevo gravamen podría desincentivar compras impulsivas y fenómenos virales como los “hauls” de ropa, pero no soluciona el problema estructural del sector. La organización propone exigir a la industria reducciones significativas en la producción —hasta un 50%—, mejorar la calidad de las prendas, fortalecer la fabricación local y promover políticas que impulsen la economía circular, la reparación de textiles, la moda lenta y el mercado de segunda mano.

Impacto esperado

Aunque la medida podría disminuir el atractivo de las compras internacionales de muy bajo costo, su capacidad para limitar la llegada de productos con sustancias peligrosas sigue siendo incierta. Para diversas organizaciones ambientales, la decisión representa solo un primer paso hacia la regulación del sector; el verdadero cambio dependerá de políticas que obliguen a las empresas textiles a transformar sus procesos productivos hacia modelos sostenibles, justos y circulares.

  • febrero 17, 2026

El crecimiento del consumo global de ciertos alimentos considerados saludables o cotidianos está generando efectos ambientales mucho mayores de lo que suele percibirse. Productos como el aguacate, el cacao, el salmón, la soja y la carne están vinculados con problemas que van desde la escasez de agua y la contaminación hasta la deforestación y el aumento de emisiones que impulsan el cambio climático.

Diversos estudios de organismos internacionales, como el World Resources Institute y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, señalan que la expansión acelerada de estos productos responde principalmente al aumento de la demanda global, lo que ha intensificado sistemas productivos que presionan los ecosistemas.

Aguacate: el “oro verde” que consume enormes volúmenes de agua

El auge internacional del aguacate ha multiplicado las superficies de cultivo en América Latina, con impactos importantes en el uso del agua. Investigaciones de la Water Footprint Network indican que producir un kilogramo de este fruto puede requerir miles de litros de agua, lo que en regiones agrícolas intensivas ha contribuido a la reducción de fuentes hídricas locales, además de favorecer la deforestación y la contaminación por agroquímicos.

Cacao: deforestación detrás del chocolate

Aunque el cacao depende en gran medida del agua de lluvia, su mayor impacto ambiental está asociado a la pérdida de bosques tropicales. La expansión de plantaciones en África occidental y América Latina ha generado emisiones significativas de carbono y pérdida de biodiversidad, debido a la sustitución de selvas por cultivos intensivos destinados a satisfacer la creciente demanda mundial de chocolate.

Salmón: acuicultura intensiva y daño marino

La mayor parte del salmón que se consume actualmente proviene de piscifactorías. Estas instalaciones concentran grandes cantidades de peces en espacios reducidos, lo que favorece enfermedades y el uso de antibióticos. Además, los residuos orgánicos y el alimento no consumido generan procesos de eutrofización que reducen el oxígeno en el agua, afectando a otros organismos marinos. A ello se suma la presión adicional sobre especies utilizadas como alimento para estos peces.

Soja: el motor oculto de la deforestación

Aunque suele asociarse con dietas vegetales, la mayor parte de la soja producida en el mundo se destina a la alimentación animal. La expansión de este cultivo, especialmente en Sudamérica, ha provocado la pérdida de millones de hectáreas de bosques y sabanas, alterando ecosistemas completos y desplazando comunidades locales.

Carne: uno de los mayores emisores del sistema alimentario

La producción de carne, en especial la de ganado bovino, figura entre las actividades con mayor impacto climático. Además de la deforestación necesaria para pastizales y cultivos de alimento animal, el ganado genera importantes emisiones de metano, un gas de efecto invernadero con alto potencial de calentamiento. Según estimaciones científicas, la ganadería representa una parte significativa de las emisiones globales asociadas al sistema alimentario.

Decisiones de consumo con efectos globales

Especialistas coinciden en que comprender el impacto ambiental de los alimentos permite impulsar decisiones de consumo más responsables y sistemas productivos más sostenibles. Reducir el desperdicio, diversificar la dieta y optar por productos provenientes de cadenas certificadas son algunas de las estrategias recomendadas para disminuir la presión sobre los ecosistemas sin eliminar completamente estos alimentos de la alimentación cotidiana. 

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