La muerte de un Lince ibérico en una vía del este de la Comunidad de Madrid encendió las alarmas entre autoridades ambientales. El ejemplar, un macho adulto identificado mediante microchip, fue hallado sin vida en la carretera M-203 tras ser atropellado, convirtiéndose en el primer caso de este tipo registrado en la región.
El aviso fue dado por un ciudadano que encontró al animal en el margen de la vía. Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) confirmaron que presentaba lesiones compatibles con un impacto vehicular. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres para la necropsia, que ratificó el atropello como causa del fallecimiento.
El lince procedía de la Comunidad Valenciana y su muerte vuelve a poner el foco en las carreteras como una de las principales amenazas para la especie, especialmente durante los periodos de dispersión. Según datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la mayoría de las muertes no naturales registradas en 2024 estuvieron relacionadas con atropellos.
En la Comunidad de Madrid actualmente solo permanece un ejemplar monitorizado con GPS, conocido como Uraclio, que se asentó en la región el año pasado tras desplazarse desde Guadalajara. Su presencia ha sido interpretada por las autoridades como una señal de que existen condiciones adecuadas para la recuperación de la especie, aunque todavía no puede considerarse establecida sin reproducción.
A nivel nacional, la población de lince ibérico continúa en crecimiento y superó los 2.400 individuos en el último censo, acercándose gradualmente a los niveles considerados necesarios para garantizar su conservación a largo plazo. Sin embargo, la muerte del ejemplar en Madrid evidencia que la recuperación sigue enfrentando desafíos significativos, especialmente en zonas de tránsito vehicular.
