El uso cotidiano de internet tiene un costo ecológico mucho mayor de lo que la mayoría de las personas imagina. Investigadores climáticos de la Universidad de Exeter desarrollaron una herramienta que permite calcular la huella ambiental de los sitios web y revelaron que la actividad digital global genera alrededor del 3,7% de las emisiones mundiales de carbono, una proporción que supera incluso a la industria de la aviación. Con ese nivel de emisiones, el ecosistema digital equivaldría al cuarto país más contaminante del mundo.
La plataforma, denominada Digital Impact for Species, permite analizar cualquier página web introduciendo su dirección electrónica. El sistema asigna una calificación ambiental —de A+ a F— y muestra indicadores detallados de emisiones de CO₂, consumo energético y uso de agua asociados a cada visita. Los especialistas subrayan que, aunque navegar en línea parece una actividad intangible, cada búsqueda, reproducción de video o carga de página implica energía utilizada en centros de datos, redes de transmisión y sistemas de enfriamiento de servidores.
Un ejemplo ilustrativo es YouTube, que recibió una calificación intermedia en la evaluación. Cada visita a una de sus páginas genera fracciones de gramo de CO₂, demanda energía eléctrica y requiere pequeñas cantidades de agua para la refrigeración de la infraestructura digital. Cuando se multiplican estos valores por millones de usuarios diarios, el impacto acumulado se vuelve considerable.
El modelo de medición combina datos del tamaño de las páginas, la eficiencia de los servidores y el tipo de energía que utilizan los centros de datos —renovable o basada en combustibles fósiles— para estimar la huella ambiental total. Además, los resultados se traducen en comparaciones con procesos naturales, lo que facilita comprender la magnitud de las emisiones.
Los investigadores destacan que la mayor responsabilidad recae en empresas tecnológicas y proveedores de alojamiento web, quienes pueden reducir significativamente la huella digital mediante servidores alimentados con energías renovables, optimización de código y reducción del peso de las páginas. Entre las recomendaciones técnicas figuran limitar imágenes y tipografías innecesarias, evitar videos cuando no sean esenciales y simplificar el diseño de los sitios.
El objetivo de la herramienta no es señalar a plataformas específicas, sino visibilizar el impacto ambiental oculto de la vida digital y promover el desarrollo de una internet más eficiente y sostenible, capaz de reducir su creciente contribución al cambio climático.
