Brasil es sinónimo de verano, mar y playas icónicas. Sin embargo, en medio de esa enorme diversidad costera, Praia do Sancho, en el archipiélago de Fernando de Noronha, sobresale por una razón clara: es una de las playas mejor conservadas del planeta y un modelo de turismo sustentable a escala global.
Reconocida en reiteradas ocasiones como la mejor playa del mundo por rankings internacionales como los Traveler’s Choice de Tripadvisor, Praia do Sancho combina paisajes espectaculares, biodiversidad protegida y reglas estrictas que priorizan la conservación por sobre la explotación turística.
Un santuario natural casi intacto
La playa se caracteriza por sus aguas turquesas y transparentes, arena dorada y altos acantilados cubiertos de vegetación. Bajo la superficie, la vida marina es abundante: tortugas, peces tropicales, delfines y tiburones limón conviven en un ecosistema saludable y equilibrado.Al formar parte del Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha, el área cuenta con regulaciones ambientales estrictas que limitan actividades humanas y protegen tanto el entorno terrestre como marino.
Turismo controlado para proteger el ecosistema
Uno de los pilares de su preservación es el control del acceso. No hay construcciones masivas, vendedores ambulantes ni turismo desbordado. Para ingresar a la isla, los visitantes deben pagar una tasa de preservación ambiental, destinada al mantenimiento del parque y al control del impacto humano.
Este sistema no solo reduce la presión sobre el ecosistema, sino que también promueve una experiencia más consciente y respetuosa, cada vez más valorada por quienes buscan viajar sin dejar huella ambiental.
Lo que hay que saber antes de visitarla
El acceso a Praia do Sancho se realiza a través de una escalera metálica incrustada en la roca volcánica o por vía marítima. No cuenta con servicios en la playa, por lo que es necesario llevar agua, protección solar y alimentos ligeros. También se deben respetar horarios específicos de ingreso y salida.
Entre las actividades más destacadas se encuentran el snorkel y el buceo, ideales gracias a la visibilidad del agua, además de senderos y miradores que ofrecen vistas panorámicas únicas del archipiélago.
Praia do Sancho no es solo un destino paradisíaco: es la prueba de que el turismo bien gestionado puede proteger la naturaleza, generar conciencia y ofrecer experiencias inolvidables. Un verdadero santuario ecológico que marca el camino hacia un turismo más responsable.
