En sintonía con la reciente decisión de Donald Trump, el gobierno de Javier Milei analiza la posibilidad de retirar a la Argentina de diversos organismos internacionales, incluidos varios vinculados a la ONU. La medida, que ya está siendo evaluada en Cancillería, refuerza el alineamiento político del Ejecutivo con la administración estadounidense.
Días atrás, Estados Unidos anunció su salida de 66 entidades multilaterales que considera “ineficaces” o contrarias a sus intereses. Entre ellas, hay organismos dedicados al cambio climático, el desarrollo sostenible y la igualdad de género. Ahora, funcionarios argentinos no descartan seguir ese mismo camino.
La decisión de Trump fue celebrada públicamente por sectores del oficialismo. El asesor presidencial Santiago Caputo incluso afirmó que “la era del multilateralismo ha terminado”, mientras otros funcionarios ratificaron su apoyo irrestricto a las decisiones de Washington.
Argentina ya cuenta con un antecedente reciente: en febrero de 2025, el Gobierno anunció su retiro de la Organización Mundial de la Salud, argumentando diferencias con la gestión de la pandemia. Desde entonces, la crítica a los organismos supranacionales se volvió parte central del discurso oficial.
En Cancillería reconocen que el tema está bajo análisis, aunque admiten que retirarse no es sencillo. La salida podría implicar pérdida de acceso a créditos internacionales, menor peso en decisiones ambientales globales y un mayor aislamiento diplomático. “No somos Estados Unidos”, reconocen puertas adentro, conscientes de las limitaciones del país.
Aun así, Milei mantiene una postura frontal contra la Agenda 2030, la lucha contra el cambio climático y las políticas de igualdad, a las que suele calificar como parte de una “agenda ideológica”. Todo indica que estos cuestionamientos volverán a ocupar un lugar central en su próximo discurso en el Foro de Davos.
Aunque no hay una decisión tomada, el debate ya está instalado. Y la posibilidad de que Argentina dé la espalda a organismos internacionales clave vuelve a encender alarmas sobre el rumbo ambiental, diplomático y económico del país.
