El juez federal Lewis Liman determinó que el secretario de Transporte no tiene autoridad para anular el esquema, implementado originalmente durante la administración de Joe Biden. El plan establece un cobro de nueve dólares para los vehículos que ingresan al sur de la calle 60 en Nueva York, con el objetivo de reducir el tráfico y financiar mejoras en el transporte público.
El programa es gestionado por la Metropolitan Transportation Authority (MTA), que ha defendido sus resultados: menos congestión, reducción de emisiones y recursos destinados a ampliar y modernizar el sistema de movilidad urbana. Solo el año pasado, la iniciativa generó más de 500 millones de dólares para inversiones en infraestructura.
Desde la campaña electoral de 2024, Trump había prometido eliminar el cobro, calificándolo como una carga adicional para los conductores. Incluso el Departamento de Transporte amenazó con retirar fondos federales si la ciudad no suspendía el esquema, lo que derivó en una batalla legal.
Autoridades locales celebraron la decisión judicial, al considerar que consolida un modelo pionero en Estados Unidos para gestionar el tráfico urbano y mejorar la calidad del aire. Pese a las críticas de sectores que advertían posibles impactos económicos negativos, la MTA sostiene que la actividad comercial en la zona no se ha visto afectada.
Con este fallo, el peaje por congestión en Manhattan se mantiene como uno de los proyectos emblemáticos de movilidad sostenible en el país, en medio de un debate político que combina cuestiones ambientales, fiscales y de autonomía local.