Un estudio científico advierte que bacterias presentes en la nieve marina podrían acelerar la disolución de minerales clave y reducir la capacidad del océano para almacenar carbono, con posibles efectos en el cambio climático.
El océano desempeña un papel fundamental en la regulación del clima global al actuar como uno de los mayores depósitos naturales de dióxido de carbono. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que un proceso microscópico podría reducir la eficacia de este mecanismo natural de captura de carbono.
La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, señala que bacterias presentes en la llamada nieve marina pueden acelerar la disolución de un mineral clave que permite que el carbono se hunda hacia las profundidades del mar.
El trabajo fue desarrollado por científicos de instituciones como el Massachusetts Institute of Technology, Rutgers University y el Woods Hole Oceanographic Institution.
El papel de la nieve marina en el almacenamiento de carbono
La nieve marina está formada por restos de organismos microscópicos, partículas orgánicas y fragmentos minerales que descienden lentamente desde la superficie del océano hacia el fondo.
Durante ese proceso, estas partículas transportan carbono hacia las profundidades, donde puede permanecer almacenado durante siglos. Este fenómeno es parte de la llamada “bomba biológica” del océano, un mecanismo clave para reducir la cantidad de carbono en la atmósfera.
Para que estas partículas se hundan con rapidez, dependen en gran medida del carbonato de calcio, un mineral que actúa como lastre y aumenta su peso.
Microbios que cambian la química del océano
El estudio encontró que bacterias adheridas a las partículas de nieve marina pueden modificar su entorno inmediato al crear pequeños microambientes más ácidos.
Estos microorganismos se alimentan de materia orgánica presente en las partículas —como restos de plantas y animales microscópicos— y, durante ese proceso metabólico, liberan compuestos que aumentan la acidez local.
Esta acidez adicional acelera la disolución del carbonato de calcio, el mismo material que forma los caparazones de muchos organismos marinos.
Según los investigadores, la presencia de bacterias puede incrementar la velocidad de disolución del mineral más de diez veces en comparación con procesos químicos naturales sin actividad biológica.
Cuando las partículas pierden peso
La desaparición prematura del carbonato de calcio tiene consecuencias directas para el ciclo del carbono.
Al perder este “lastre”, las partículas de nieve marina se vuelven más ligeras y descienden más lentamente hacia el fondo del océano.
Este retraso aumenta la probabilidad de que el carbono transportado vuelva a liberarse en aguas superficiales y, finalmente, regrese a la atmósfera como dióxido de carbono.
De acuerdo con los científicos, este fenómeno podría reducir la eficiencia del secuestro natural de carbono en el océano.
Experimentos que simulan el océano
Para analizar este proceso con mayor precisión, los investigadores recrearon partículas similares a la nieve marina en el laboratorio.
Estas partículas artificiales contenían diferentes proporciones de carbonato de calcio y bacterias. Posteriormente se colocaron en un sistema experimental que permitía simular el movimiento del agua en el océano mediante un dispositivo microfluídico.
El experimento mostró que las partículas que contenían bacterias perdían carbonato de calcio mucho más rápido que aquellas sin microorganismos.
Los científicos también descubrieron que la disolución del mineral era más intensa cuando las partículas descendían a velocidades intermedias.
En esas condiciones, las bacterias reciben suficiente oxígeno para mantenerse activas, mientras que los compuestos ácidos que producen permanecen cerca de la partícula el tiempo suficiente para afectar al mineral.
Implicaciones para el cambio climático
El hallazgo ayuda a explicar por qué los científicos han detectado carbonato de calcio disuelto cerca de la superficie del océano, algo que hasta ahora no tenía una explicación clara desde el punto de vista químico.
Además, el estudio sugiere que la actividad microbiana podría influir en el equilibrio global del carbono, al limitar la eficiencia de la bomba biológica marina.
El investigador Benedict Borer, del Massachusetts Institute of Technology, señaló que comprender estos procesos es esencial para anticipar cómo responderán los océanos a los futuros escenarios climáticos.
Según el científico, estos resultados también deberán tenerse en cuenta en cualquier estrategia que busque aumentar la captura de carbono en los océanos como herramienta para mitigar el cambio climático.
