Una muy lamentable noticia conmociona México: la desaparición del biólogo mexicano Miguel Ángel de la Torre Loranca ha generado preocupación en el país y en la comunidad científica. Su caso refleja los riesgos que enfrentan quienes realizan investigación de campo en regiones donde la presencia del Estado es limitada y las condiciones de seguridad son frágiles, especialmente en zonas rurales donde confluyen conflictos territoriales, criminalidad y disputas ambientales.
De la Torre Loranca, herpetólogo reconocido por su trabajo en la Sierra de Zongolica, Veracruz, fue secuestrado el 21 de noviembre de 2025 después de salir de su casa para atender lo que parecía una solicitud de diálogo. Horas más tarde, su familia recibió una llamada en la que se exigía un rescate; tras un primer pago, la comunicación se cortó y hasta ahora no existe información confirmada sobre su paradero.
Aunque no era una figura mediática, su trayectoria era ampliamente valorada en el ámbito académico y local. Durante décadas documentó especies de reptiles, formó estudiantes e impulsó proyectos educativos y de conservación. Incluso una serpiente de Oaxaca, Geophis lorancai, fue nombrada en su honor. También desempeñó un papel clave como primer director del Instituto Tecnológico Superior de Zongolica, donde promovió el acceso a la educación superior para jóvenes indígenas y rurales, así como programas de educación ambiental vinculados a las necesidades de las comunidades.
Su desaparición ocurre en un contexto nacional marcado por más de 115 000 personas desaparecidas y por los constantes riesgos que enfrentan investigadores, defensores ambientales y trabajadores de campo en regiones controladas por grupos criminales o afectadas por conflictos socioambientales. Casos recientes, como el asesinato de un estudiante de doctorado que realizaba investigación botánica en Sonora o la desaparición de defensores de la mariposa monarca en Michoacán, muestran que estas amenazas no son aisladas y con frecuencia permanecen impunes.
La familia y colegas de De la Torre Loranca continúan exigiendo su localización con vida y han decidido visibilizar el caso a nivel nacional e internacional con la esperanza de que la presión pública contribuya a acelerar las investigaciones y obtener respuestas.
