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miércoles, 14 de enero de 2026

  • enero 14, 2026


Hawái comenzó a impulsar un cambio estructural en el sector aéreo al poner en marcha un proyecto que busca reducir de forma tangible la huella climática de los vuelos. A través de una alianza entre aerolíneas, empresas energéticas y productores agrícolas locales, el archipiélago apuesta por el uso de combustible sostenible de aviación (SAF) fabricado en territorio hawaiano, uno de los mayores desafíos en la transición energética global.

En este marco, Hawaiian Airlines y Alaska Airlines firmaron un acuerdo con Par Hawaii para desarrollar y utilizar biocombustible producido localmente. La iniciativa marca un giro concreto: la descarbonización del transporte aéreo deja de ser una promesa a largo plazo y comienza a integrarse en una cadena productiva real, basada en recursos y trabajo locales.

Además de reducir emisiones, el plan busca disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados, fortaleciendo la seguridad energética de las islas y combinando objetivos climáticos con estabilidad económica.

Agricultura local como motor energético

El proyecto se apoya en una colaboración con Pono Pacific, a través de su división energética, que impulsa el cultivo de camelina, una planta oleaginosa de rápido crecimiento y bajo requerimiento de agua y fertilizantes. Este cultivo puede alternarse con producciones alimentarias, lo que permite generar energía sin competir con la agricultura destinada al consumo humano.

La camelina ofrece un aprovechamiento integral: el aceite se transforma en SAF, mientras que los subproductos se destinan a la alimentación animal. De este modo, se configura un sistema circular que maximiza recursos y reduce desperdicios.

Primeros vuelos con SAF en 2026

El cronograma ya está definido. Las primeras entregas de combustible sostenible producido en Hawái están previstas para principios de 2026, cuando las aerolíneas comenzarán a incorporarlo en sus operaciones regulares. Así, el biocombustible pasará de la fase de desarrollo a su uso directo en la aviación comercial.

En paralelo, Par Hawaii avanza en la adaptación de su refinería para procesar aceites vegetales y aceites usados, ampliando la capacidad de producción renovable. Aunque el proyecto cuenta con inversiones y cooperación internacional, el eje sigue siendo local: producción agrícola, empleo y conocimiento en las islas.

Un combustible clave para reducir emisiones

El SAF permite recortar hasta un 80 % de las emisiones de carbono a lo largo de su ciclo de vida en comparación con el combustible tradicional. Su principal ventaja es que puede utilizarse en los aviones actuales sin necesidad de modificar motores ni infraestructura aeroportuaria.

Además de su impacto climático, el desarrollo de este combustible impulsa innovación tecnológica, diversifica la economía hawaiana y abre nuevas oportunidades para el sector rural. A nivel ambiental, también reduce la contaminación del aire y la presión sobre ecosistemas afectados por la extracción y el transporte de petróleo.

Obstáculos y visión de largo plazo

Pese a su potencial, el SAF aún enfrenta desafíos importantes: su costo sigue siendo más alto que el del combustible convencional y la producción global es limitada. Por eso, el avance de este tipo de proyectos depende en gran medida de políticas públicas, incentivos económicos y acuerdos sostenidos entre el sector privado y los gobiernos.

Con esta iniciativa, Hawái se posiciona como un laboratorio de la aviación sustentable, demostrando que la transición ecológica puede construirse desde lo local y que la integración entre agricultura, energía e industria es clave para un modelo de transporte más limpio.

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