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martes, 6 de enero de 2026

  • enero 06, 2026

La acumulación desmedida de biomasa marina, estimulada por fertilizantes agrícolas y residuos transportados desde la cuenca del Amazonas, ha dado lugar a un fenómeno oceánico sin precedentes que afecta a las costas de América y África: el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico.

Lo que en un inicio fueron apariciones aisladas hoy se ha convertido en un problema ambiental de alcance planetario. El Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico se ha consolidado como una de las mayores alteraciones recientes del equilibrio marino.

Estudios científicos recientes confirman que esta vasta franja de macroalgas ha alcanzado tamaños históricos, extendiéndose desde África Occidental hasta el Golfo de México, como resultado de una combinación crítica entre actividades humanas y modificaciones en las corrientes oceánicas.

A diferencia de las floraciones naturales registradas en décadas pasadas, la expansión actual de esta llamada “marea marrón” está estrechamente vinculada al incremento de nutrientes presentes en el océano.

Especialistas advierten que el uso intensivo de fertilizantes ricos en nitrógeno y fósforo, sumado a la descarga de aguas residuales sin tratamiento que llegan al Atlántico a través del río Amazonas, funciona como un potente estímulo para el crecimiento acelerado del sargazo.

Un fenómeno asociado a la deforestación y la escorrentía continental

El origen del problema se encuentra tierra adentro. La expansión de la deforestación en la cuenca amazónica ha disminuido la capacidad del suelo para retener nutrientes, facilitando que las lluvias arrastren sedimentos y químicos agrícolas hacia el océano.

Al llegar a las aguas cálidas del Atlántico tropical, este excedente de nutrientes crea un entorno ideal para que el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico crezca de manera descontrolada.

Desde 2011, la frecuencia y el volumen de estas acumulaciones marcaron un punto de quiebre. Lo que antes respondía a un patrón estacional relativamente estable se transformó en un fenómeno recurrente, con impactos severos sobre la biodiversidad marina, los arrecifes de coral y las zonas de anidación de tortugas.

Consecuencias socioeconómicas en las regiones afectadas

Más allá del daño ambiental, la llegada masiva de sargazo representa un serio problema económico, especialmente para los países del Caribe.

Cuando estas algas se descomponen en las playas, liberan gases tóxicos y olores intensos, afectan la salud pública, desalientan el turismo y dificultan la pesca artesanal.

La comunidad científica coincide en que, sin una gestión eficaz de los aportes de nutrientes y sin frenar la degradación de las cuencas fluviales, el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico seguirá siendo un fenómeno persistente, obligando a los países afectados a implementar estrategias cada vez más complejas de mitigación y limpieza a gran escala.

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