La humanidad está causando estragos en el océano. El cambio climático, combinado con los impactos negativos de otras numerosas actividades humanas, está devastando a nuestros océanos, provocando una disminución alarmante de la población ictícola, las muerte de nuestros corales, y el aumento del nivel del mar, lo que podría desplazar a cientos de millones de personas, Existe un atisbo de esperanza; ahora contamos con arrolladoras pruebas científicas de que el océano puede ser una fuerza potente para estabilizar el clima y forjar un futuro seguro para todos.
Las soluciones oceánicas podrían brindas hasta el 21% de las reducciones de emisiones necesarias para limitar el calentamiento global a no más de 1,5 °C para el 2050. Estas reducciones podrían equivales a 11,8 gigatoneladas de dióxido de carbono, o de CO2e (una unidad estándar que mide el impacto de los gases de efecto invernadero con relación a los efectos del CO2). Esta cifra es mayor a las emisiones actuales de todas las centrales eléctricas de carbón en el mundo.
Cinco medidas que podemos tomar para reforzar la salud oceánica y mitigar la crisis climática.
Lo primero es aumentar nuestra energía renovable oceánica como turbinas de viento frente a la costa y nuevas tecnologías para aprovechar la energía de las olas y las mareas. Como una alternativa a los combustibles fósiles, esto tiene el potencial de recortas más emisiones, tanto como 5,4 gigatoneladas de CO2e anualmente para el 2050. Ese es el equivalente a sacar más de mil millones de automóviles de las carreteras durante un año.
Necesitamos redoblar nuestras ambiciones en cuanto a la descarbonización del transporte marítimo y naviero; afortunadamente, muchas de las soluciones para hacerlo ya existen. También es crucial proteger y restaurar los manglares, la población de algas, las marismas de agua salobre, y otros ecosistemas costeros y marinos que enfrentar una enorme amenaza por el desarrollo desmesurado. Implementar esto haría que cantidades significativas de gases de invernadero no ingresen a la atmósfera, aumentando la capacidad de la naturaleza para captar el carbono, como mariscos, algas marinas y algas pardas, puede brindar una dieta saludable para las poblaciones futuras y aliviar las emisiones de la producción alimentaria en tierra.
El océano se está tornando cada vez más cálido y más ácido, lo que amenaza a toda la vida en nuestro planeta. Pero esta historia no debe necesariamente terminar en tragedia. El océano puede ser una fuente vibrante de inspiración y esperanza, y un poderoso socio en la lucha para revertir la marea contra la crisis climática. Se puede construir una economía oceánica sustentable que beneficie tanto a la naturaleza como a la humanidades; pero debemos de actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde.
