El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una de sus medidas más contundentes en materia ambiental de su segundo mandato: la revocación de una norma de 2009 que reconocía que la contaminación pone en riesgo la salud pública y el medio ambiente.
Trump presentó el movimiento como una victoria sobre lo que calificó de agenda ambiental "radical" del Partido Demócrata, en un mensaje que podría influir en las elecciones intermedias de noviembre. Según él, la eliminación de esta regulación facilitará el uso de combustibles fósiles, reducirá los costos energéticos y frenará lo que llama la "Nueva Estafa Verde".
Durante casi 17 años, esa base científica sirvió como pilar legal para controlar las emisiones de automóviles, centrales eléctricas y otras fuentes de gases de efecto invernadero. Con su decisión, Trump elimina también las obligaciones indirectas relacionadas con vehículos eléctricos impulsadas por la administración de Joe Biden, que promovía la expansión de la infraestructura de carga y beneficios fiscales para estos automóviles.
El anuncio generó críticas inmediatas de demócratas y organizaciones ambientalistas, quienes advirtieron que la medida compromete la capacidad del país para enfrentar el calentamiento global. El expresidente Barack Obama señaló que esta decisión pondrá en riesgo la seguridad, la salud y la lucha contra el cambio climático, beneficiando únicamente a la industria de los combustibles fósiles.
Este retroceso se suma a otras medidas de Trump, como la retirada de EE.UU. del Acuerdo de París y la desregulación de políticas de la era Obama. La política climática estadounidense, marcada por cambios según la administración de turno, enfrenta ahora un desafío: mientras los republicanos esperan que la medida atraiga votos, los sondeos muestran que un creciente porcentaje de estadounidenses se preocupa por el calentamiento global.
Según datos de 2024 del Programa de Comunicación sobre el Cambio Climático de la Universidad de Yale, el 63% de la población expresa inquietud por el cambio climático, frente a un 37% que no. Por su parte, un estudio de Gallup de 2025 indica que el 48% considera que el calentamiento global será una amenaza grave durante su vida, un aumento notable respecto al 25% registrado en 1997.
El futuro político y ambiental de EE.UU. se mantiene en un delicado equilibrio, entre la estrategia política de Trump y la creciente alarma social por la crisis climática.
