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martes, 17 de febrero de 2026

  • febrero 17, 2026


La Unión Europea pondrá fin a una ventaja fiscal que durante años favoreció al comercio electrónico internacional de bajo costo. A partir de julio de 2026, todos los paquetes con valor inferior a 150 euros procedentes de fuera del bloque deberán pagar un arancel fijo de 3 euros por artículo, una decisión que impactará directamente en plataformas de moda ultrarrápida como Shein y Temu, cuyo modelo depende del envío masivo de prendas baratas directamente al consumidor.

Reacciones ambientales

La organización ecologista Greenpeace celebró la medida al considerarla un primer intento por frenar el consumo excesivo impulsado por la moda rápida. Sin embargo, advirtió que el cambio es limitado, ya que no modifica de fondo un sistema productivo caracterizado por la fabricación intensiva, altos niveles de contaminación, explotación laboral —incluyendo mujeres y menores en condiciones precarias— y el uso de sustancias químicas restringidas por la normativa europea REACH.
La ONG también señaló que el nuevo impuesto recae principalmente en los compradores finales y no en las empresas responsables del impacto ambiental y social.

Qué establece la nueva normativa

La regulación elimina la exención fiscal para todos los paquetes de bajo valor provenientes de países externos a la UE, aplicando una tarifa de 3 euros por producto. Con ello, las autoridades buscan contener el crecimiento acelerado de la moda ultrarrápida en el comercio electrónico y reducir la entrada de prendas que podrían contener químicos peligrosos. No obstante, la medida no afecta a las marcas que fabrican dentro del territorio europeo ni garantiza por sí sola la desaparición de textiles contaminantes.

Críticas y propuestas

Para Greenpeace, el nuevo gravamen podría desincentivar compras impulsivas y fenómenos virales como los “hauls” de ropa, pero no soluciona el problema estructural del sector. La organización propone exigir a la industria reducciones significativas en la producción —hasta un 50%—, mejorar la calidad de las prendas, fortalecer la fabricación local y promover políticas que impulsen la economía circular, la reparación de textiles, la moda lenta y el mercado de segunda mano.

Impacto esperado

Aunque la medida podría disminuir el atractivo de las compras internacionales de muy bajo costo, su capacidad para limitar la llegada de productos con sustancias peligrosas sigue siendo incierta. Para diversas organizaciones ambientales, la decisión representa solo un primer paso hacia la regulación del sector; el verdadero cambio dependerá de políticas que obliguen a las empresas textiles a transformar sus procesos productivos hacia modelos sostenibles, justos y circulares.

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