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martes, 24 de febrero de 2026

  • febrero 24, 2026

Francia enfrenta uno de los episodios meteorológicos más extremos de su historia reciente, tras acumular 35 días consecutivos de lluvias, el periodo más prolongado desde que existen registros modernos en 1959. La persistencia de las precipitaciones ha provocado desbordamientos de ríos, evacuaciones, interrupciones en el transporte y la activación de planes de emergencia en múltiples regiones.

La agencia meteorológica nacional mantiene alerta roja por inundaciones en varios departamentos del oeste, mientras que otras zonas permanecen en alerta naranja debido a fuertes vientos, oleaje intenso y riesgo de inundaciones costeras. La combinación de tormentas consecutivas y suelos completamente saturados ha impedido que los niveles de los ríos disminuyan, agravando la situación.

Ciudades en emergencia y miles de afectados

El impacto ha sido especialmente severo en distintas localidades. En Burdeos, el aumento del caudal del río Garona obligó a cerrar escuelas, cancelar actividades públicas y habilitar refugios temporales para personas vulnerables. En Angers, el río Maine amenaza con superar niveles históricos, lo que llevó a las autoridades a abrir instalaciones para albergar a residentes en riesgo.

En Saintes, el río Charente alcanzó niveles cercanos a récords históricos, afectando a más de 2.000 viviendas, muchas de ellas completamente inundadas. Mientras tanto, equipos de rescate continúan la búsqueda de personas desaparecidas en zonas afectadas por el desbordamiento de ríos.

Las causas: tormentas persistentes, suelos saturados y cambio climático

Este fenómeno responde a una combinación de factores extremos. Las lluvias continuas, intensificadas por tormentas atlánticas sucesivas, han saturado completamente el suelo, eliminando su capacidad de absorción. Como resultado, el agua fluye directamente hacia los ríos, elevando rápidamente su nivel.

Además, los expertos advierten que el cambio climático está intensificando el ciclo del agua, provocando precipitaciones más frecuentes y severas en Europa. El aumento de las temperaturas favorece una mayor evaporación y acumulación de humedad en la atmósfera, lo que se traduce en lluvias más intensas y prolongadas.

La ubicación de ciudades en zonas fluviales y la fragilidad de algunas infraestructuras también han amplificado el impacto. Incluso el río Sena, en París, se mantiene bajo vigilancia constante ante el riesgo de desbordamiento.

Una señal clara de la nueva realidad climática

El episodio refleja cómo los fenómenos extremos están aumentando en frecuencia e intensidad, obligando a replantear la planificación urbana, la protección de infraestructuras y las estrategias de adaptación climática.

Las autoridades francesas advierten que este tipo de eventos podrían volverse más comunes en el futuro, lo que subraya la urgencia de fortalecer sistemas de prevención, mejorar la gestión del territorio y reducir los riesgos asociados a las inundaciones.

La crisis actual no solo representa una emergencia inmediata, sino también una advertencia sobre los desafíos climáticos que enfrentarán las ciudades en las próximas décadas.

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