Utilizando bacterias del género Komagataeibacter, conocidas por generar celulosa durante la fermentación, consiguieron obtener una fibra natural, biodegradable y altamente resistente. El verdadero logro consistió en lograr que este material adquiriera color durante su cultivo, sin necesidad de añadir químicos externos.
El desafío científico: unir celulosa y pigmentos
Al comienzo, intentar combinar bacterias productoras de celulosa con otras generadoras de pigmentos —como violaceinas (verdes a morados) o carotenoides (amarillos a rojizos)— resultaba ineficaz, pues una especie afectaba el crecimiento de la otra.
Con sucesivas modificaciones, el equipo halló la estrategia correcta:
- Colores fríos: usaron un co-cultivo escalonado, permitiendo primero el desarrollo de la bacteria que sintetiza celulosa y sumando después la bacteria pigmentaria.
- Colores cálidos: aplicaron un proceso en dos etapas, generando primero la fibra, luego purificándola y tiñéndola con pigmentos naturales.
El resultado fueron láminas de celulosa teñidas de manera uniforme y brillante, en tonos que abarcan del azul profundo al rojo, libres de químicos y sin generar contaminación.
Textiles sostenibles con resistencia comprobada
La fase siguiente consistió en evaluar si las fibras soportaban las mismas exigencias que enfrentan las prendas comunes. Los investigadores las sometieron a lavados, altas temperaturas, blanqueadores, ácidos y bases.
- En la mayoría de las pruebas, los colores permanecieron estables.
- Las fibras teñidas con violaceina mostraron incluso mayor resistencia al lavado que las teñidas con pigmentos sintéticos.
Estos resultados avalan su potencial para aplicaciones comerciales y demuestran que los pigmentos naturales pueden igualar —o superar— la calidad de los industriales.
Retos para la producción a gran escala
Pese al avance, aún se presentan obstáculos:
- Escalar el proceso demanda inversión, equipamiento y tiempo.
- Mientras los derivados del petróleo sigan siendo económicos, la industria textil tendrá pocas motivaciones para modificar su modelo actual.
No obstante, se observan señales de cambio. Países como Francia y Alemania aplican incentivos y normas que desincentivan la fabricación textil contaminante. Además, marcas independientes de Europa y América Latina ya experimentan con materiales biotecnológicos como la celulosa bacteriana, aunque todavía en niveles reducidos.
Beneficios ambientales y sociales
El valor de esta propuesta no radica solo en la técnica, sino en su alcance:
- Permite avanzar hacia una industria textil más limpia, circular y menos dependiente del petróleo.
- Al eliminar químicos tóxicos, reduce riesgos para trabajadores y ecosistemas.
- Al ser totalmente biodegradable, evita residuos contaminantes al final de su ciclo de vida.
Combinada con producción local, compostaje textil y consumo responsable, esta tecnología podría redefinir el vínculo entre moda y medio ambiente.
La innovación surcoreana evidencia que la biotecnología puede integrarse a la vida cotidiana. Para su expansión se requerirá investigación continua, políticas públicas sólidas, regulaciones estrictas y consumidores informados que prioricen alternativas sostenibles.
El futuro de la moda podría depender de bacterias capaces de teñir fibras naturales, ofreciendo una opción real frente a los tintes sintéticos y delineando el camino hacia textiles verdaderamente sostenibles.
Fuente: https://noticiasambientales.com/innovacion/textiles-sostenibles-tenidos-con-bacterias-la-innovacion-desarrollada-en-corea-del-sur-que-desafia-a-los-tintes-sinteticos/#google_vignette

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