miércoles, 18 de octubre de 2023

La desprotección de los bosques: un crimen ecológico global y la urgencia de acciones drásticas

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Los bosques primarios, que juegan un papel crucial en la lucha contra la emergencia climática, crean microclimas, promueven la precipitación y son esenciales para el equilibrio del planeta. Lamentablemente, la mayoría de los países no los protegen adecuadamente, con algunas excepciones como Ecuador, Bolivia y Nueva Zelanda.

Un ejemplo ilustrativo de la falta de protección de los árboles se encuentra en una aldea del norte de España, donde un roble centenario fue talado sin restricciones, posiblemente para venderlo como leña. Esta situación es un ejemplo más de la falta de protección de los árboles en muchas regiones. El famoso arce 'Sycamore Gap' en el Reino Unido también fue derribado sin previo aviso.


El silvicultor alemán Peter Wohlleben, autor del libro "La vida secreta de los árboles", destaca la importancia de los árboles en la regulación de la temperatura y el ciclo de lluvias. Afirma que la tala de árboles puede aumentar la temperatura en un área en un promedio de 10 grados y que debería considerarse un delito ambiental.


En su último libro, "La profunda respiración de los árboles", Wohlleben investiga cómo los árboles se adaptan al cambio climático y destaca el papel de los bosques en el equilibrio hídrico del planeta. Aboga por la protección de los bosques primarios y los árboles antiguos, así como por reducir el consumo de carne, como medidas cruciales para abordar la emergencia climática.


Wohlleben también señala que el acuerdo de Montreal estableció que el 30% del paisaje debería estar protegido en los próximos siete años, pero lamentablemente no se está cumpliendo este objetivo. Además, destaca que el 80% de la tierra se utiliza para la producción de alimentos para animales, lo que contribuye a la deforestación y la gestión insostenible del suelo.


La pérdida de bosques en el mundo es alarmante, con la FAO calculando que el planeta pierde 3,3 millones de hectáreas de bosque al año. En España, la situación es aún más preocupante, con un aumento del 33,6% de la desforestación desde los años noventa. La imagen poética de la ardilla que cruzaba la península Ibérica de árbol en árbol ahora se enfrenta a un paisaje desértico en muchas áreas, con solo un pequeño remanente verde en el norte.


En España, la falta de protección efectiva de los árboles es evidente. Las leyes nacionales y regionales ofrecen una protección limitada a algunos árboles y áreas específicas, pero las regulaciones y las sanciones no son suficientes para frenar la deforestación. La tala de árboles, incluso de especies singulares, sigue siendo común y las penas por estas acciones son insuficientes.


Expertos en derecho ambiental, como Antonio Ruiz Salgado e Ignacio Bachmann, señalan que la única forma de salvar los ecosistemas vitales es dejar de considerar los árboles como mercancías y prohibir la plantación de especies no autóctonas o modificadas genéticamente. Plantar árboles no es suficiente; se debe permitir que los bosques naturales crezcan y se desarrollen sin intervención humana.


Peter Wohlleben, el silvicultor alemán y autor de "La vida secreta de los árboles", subraya la importancia de los bosques naturales no perturbados para regular el clima y atraer lluvias. Los bosques no perturbados pueden crear su propio microclima y áreas de baja presión que favorecen las precipitaciones. Es crucial dejar que los bosques crezcan sin interferencias para preservar estos procesos naturales.


Mientras las leyes sigan siendo laxas y permitan la tala indiscriminada, los bosques seguirán desapareciendo. La humanidad debe reconocer el valor intrínseco de los ecosistemas y tomar medidas efectivas para protegerlos antes de que sea demasiado tarde.


Fuente: https://elpais.com/ideas/2023-10-05/arboricidios-sin-vuelta-atras-que-atraera-si-no-la-lluvia.html


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