miércoles, 5 de julio de 2023

Desmintiendo que polos magnéticos de la Tierra afectan al cambio climático

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¿Alguna vez has recibido algún video de TikTok hablando sobre esto? Los científicos desmienten las recientes afirmaciones que atribuyen el calentamiento global a los cambios en los polos magnéticos de la Tierra y explican el verdadero significado de los cambios geomagnéticos. 


El campo magnético de la Tierra, generado en su núcleo exterior, desvía la radiación solar y los rayos cósmicos, protegiendo así al planeta. Estos científicos reconocen que las fuerzas internas que generan el campo magnético pueden cambiar, lo que resulta en variaciones graduales en la intensidad y ubicación de los polos magnéticos, e incluso en inversiones en las que los polos se intercambian.


Sin embargo, no existe evidencia creíble que respalde la idea de que estos fenómenos geomagnéticos sean responsables de eventos climáticos extremos, extinciones o catástrofes. Aunque circulan afirmaciones en internet que vinculan el campo magnético de la Tierra con el cambio climático, los científicos enfatizan que estas teorías carecen de fundamentos sólidos.


Gavin Schmidt, climatólogo y director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, explica que no existen mecanismos creíbles que respalden esta posibilidad y que los científicos han considerado exhaustivamente estos efectos magnéticos en el clima, concluyendo que no tienen un impacto significativo.


Existe desinformación sobre el cambio de los polos magnéticos de la Tierra. En realidad, hay tres polos norte: el norte verdadero, el norte geomagnético y el norte magnético.


El norte verdadero es una posición fija en el globo que apunta hacia el Polo Norte geográfico. Por otro lado, el norte geomagnético, ubicado actualmente sobre la isla canadiense de Ellesmere, no es un punto fijo, ya que representa el eje norte de la magnetosfera terrestre y se desplaza ocasionalmente. El norte magnético se refiere a las líneas del campo magnético y es el utilizado por las brújulas para su orientación.


A lo largo del tiempo, el polo norte magnético de la Tierra ha experimentado cambios en su ubicación. Desde que fue localizado por primera vez en 1831 por James Clark Ross, explorador del Ártico, ha desplazado su posición aproximadamente 965 kilómetros al norte-noroeste. Además, la velocidad de su desplazamiento se ha acelerado, pasando de alrededor de 16 kilómetros por año a aproximadamente 54 kilómetros por año, según explicaba Alan Buis en un blog de 2021 para Ask NASA Climate.


Si bien estos cambios pueden tener implicaciones en la navegación magnética y en el funcionamiento de satélites, no hay pruebas de que tengan influencia en el clima de la Tierra.


Sin embargo, ha surgido una teoría conspirativa conocida como la "Historia de Adán y Eva", que atribuye los impactos del cambio climático a los cambios en el campo magnético de la Tierra. Aunque esta teoría ha ganado popularidad recientemente en plataformas como Instagram y TikTok, su base no cuenta con respaldo científico.


Cabe mencionar que la teoría de Adán y Eva tuvo un resurgimiento cuando se discutió en un episodio de enero de 2023 del programa "Joe Rogan Experience”.


Durante los meses de enero a abril de 2023, el grupo de monitoreo de medios Media Matters identificó siete videos virales del episodio de enero que trataban la teoría de conspiración, los cuales han acumulado millones de visitas en TikTok.


Esta falsa teoría de conspiración fue desarrollada originalmente en 1965 por Chan Thomas, un ex empleado de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Thomas sugirió que las inversiones de los polos magnéticos eran responsables de la desaparición de diversas civilizaciones antiguas. Según su afirmación, el primer diluvio ocurrió con Adán y Eva, seguido por el relato bíblico de Noé y el Arca, y que un tercer evento aún está por suceder y no ha sido observado hasta ahora.


Según la NASA, los cambios magnéticos en la Tierra, conocidos como excursiones geomagnéticas, son variaciones importantes pero temporales en la intensidad del campo magnético que pueden durar desde unos pocos siglos hasta miles de años. La última gran excursión conocida como la excursión de Laschamps ocurrió hace aproximadamente 41,500 años, durante la cual el campo magnético de la Tierra se debilitó rápidamente y los polos se invirtieron, para luego volver a invertirse 500 años después.


Un estudio realizado en 2021 sugiere que la excursión de Laschamps puede haber estado relacionada con trastornos climáticos, extinciones e incluso cambios en el comportamiento humano. Los científicos plantearon la hipótesis de que cuando el campo magnético de la Tierra era más débil, la radiación solar y cósmica aumentada podía penetrar en la atmósfera terrestre, alterar los niveles de ozono y provocar cambios climáticos globales y extinciones.


Sin embargo, el climatólogo Gavin Schmidt considera que este estudio es especulativo y que no existen pruebas contundentes de cambios climáticos y extinciones asociadas hace 42,000 años. Los registros de núcleos de hielo no muestran evidencia de tales cambios, y la variabilidad climática durante la última edad de hielo ha sido bien estudiada y no se alinea con esta excursión magnética.


Durante los últimos 70,000 años, se han registrado tres excursiones notables: la del Mar de Noruega-Groenlandia hace aproximadamente 64,000 años, la de Laschamps hace entre 42,000 y 41,000 años, y la del Lago Mono hace unos 34,500 años.


En resumen, no hay pruebas de que las últimas tres excursiones magnéticas, ni ninguna otra en los últimos 2.8 millones de años, hayan afectado significativamente el clima de la Tierra, según Alan Buis de la NASA.


Durante una inversión de polos, los polos magnéticos norte y sur de la Tierra intercambian sus posiciones. Según la NASA, esto ocurre en promedio cada 300,000 años, si bien el último cambio tuvo lugar hace aproximadamente 780,000 años. A lo largo de la historia geológica de la Tierra, las inversiones de los polos han ocurrido 183 veces en los últimos 83 millones de años.


Durante una inversión de polos, si bien el campo magnético se debilita, la Tierra no queda desprotegida, ya que la magnetosfera y la atmósfera trabajan en conjunto para desviar la mayor parte de la energía espacial perjudicial antes de que alcance la superficie. Algunos científicos han planteado la posibilidad de que las inversiones de polos y la consiguiente disminución en la fuerza del campo magnético puedan tener influencia en los cambios climáticos globales y las extinciones. Sin embargo, los datos actuales no respaldan estas afirmaciones.


Gavin Schmidt, climatólogo, indica que no existen pruebas que relacionen los cambios magnéticos con el clima en los registros paleoclimáticos, incluso durante grandes inversiones de polos o casi inversiones. No se ha observado cambio climático ni extinciones masivas asociadas a estos eventos.


Kirk Johnson, director del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, ha estudiado ampliamente la extinción de los dinosaurios. Durante su investigación sobre el límite Cretácico-Paleógeno y la extinción de los dinosaurios, se centró en la inversión magnética que ocurrió hace unos 66.3 millones de años. Según Johnson, los registros de sedimentos oceánicos profundos revelaron un cambio climático significativo en esa época. Sin embargo, este cambio climático coincidió con una gran erupción volcánica conocida como vulcanismo del Decán en la India, que liberó grandes cantidades de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero.


Johnson advierte que aunque haya correlación entre la inversión magnética, el vulcanismo y el cambio climático, no implica necesariamente una relación de causalidad. Es decir, el hecho de que ocurran al mismo tiempo no significa que uno sea la causa directa del otro.


Fuente: https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2023/07/desmontando-mitos-desplazamiento-polos-magneticos-tierra-cambio-climatico


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